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Mundial 2026
Pero más allá de su magnitud deportiva y organizativa, una de las preocupaciones más importantes para jugadores, entrenadores y expertos es el riesgo de calor extremo que plantean muchas de las ciudades sede durante el verano boreal, un factor que surge como un reto científico y logístico fundamental para la competición.
El contexto climático: verano norteamericano y temperaturas que superan los límites seguros
Los partidos del Mundial de 2026 coincidirán con el verano en el hemisferio norte, cuando gran parte de Estados Unidos, México y algunas zonas de Canadá afrontan olas de calor intensas y prolongadas. Según múltiples estudios meteorológicos y de biometeorología, 14 de las 16 ciudades sede podrían registrar condiciones térmicas por encima de lo considerado seguro para actividad física intensa durante la mayor parte del torneo.
Estos riesgos se cuantifican con índices como el Wet Bulb Globe Temperature (WBGT), que combina temperatura, humedad, radiación solar y viento para medir el estrés térmico al que está expuesto un cuerpo humano en movimiento. La evidencia científica indica que muchos de estos estadios superarán frecuentemente los 28 °C de WBGT, con picos que podrían superar los 32 °C en pleno día especialmente en tardes de julio si no se modifica la programación.
En particular, localidades como Miami, Monterrey, Filadelfia, Kansas City, Boston y Nueva York/Nueva Jersey figuran entre los puntos donde la combinación de calor y humedad es más crítica, incrementando el riesgo para jugadores y espectadores.