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De paciente a inspiración: la historia de lucha que hoy fortalece a nuestras Selecciones Menores
Cada 15 de febrero el mundo se une para conmemorar el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer Infantil, una fecha que invita a reflexionar, acompañar y visibilizar historias de esperanza. En la Federación Costarricense de Fútbol (FCRF), esa lucha tiene cara, nombre y una energía que se multiplica en cada entrenamiento.
Jairo Aguilar, uno de los preparadores físicos de nuestras Selecciones Menores y del programa FIFA Talent, no solo forma futbolistas, forma carácter. Y lo hace desde la experiencia más profunda que puede marcar una infancia.
A los 7 años, cuando su amor por el fútbol empezaba a sentirse más fuerte, fue diagnosticado con Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA). Mientras otros niños soñaban con goles y campeonatos, él enfrentaba hospitales, quimioterapias y días en los que la incertidumbre parecía pesar más que cualquier balón.
«El no poder levantarme de la cama a patear una bola o estar jugando en la plaza, fue muy duro y hasta el día de hoy ese es el recuerdo más doloroso que tengo porque me llegó mucho. El no poder seguir desenvolviéndome en la infancia como yo quería, cuenta con los ojos llorosos.
Durante cinco años, de los 7 a los 12, se sometió a decenas de sesiones de quimioterapia, y a los 15 recibió el alta.
No solo venció la enfermedad, sino que convirtió esa experiencia en propósito. Hoy, desde su rol como preparador físico, entiende mejor que nadie que el deporte va mucho más allá del rendimiento y cada sesión es una nueva oportunidad para enseñar resiliencia, disciplina y fortaleza mental, en especial a los jugadores y jugadoras de las selecciones menores de Costa Rica. Cada conversación con los chicos lleva implícito un mensaje: siempre se puede seguir adelante.
«Siempre le pedí a Dios ser luz en la vida de las demás personas, y el día de hoy estar acá trabajando para la selección de mi país es algo maravilloso. Yo me he propuesto en todos los lugares que paso dejar huella, asegura.
Los chicos no solo ven a un profesional exigente y preparado, ven a alguien que conoce la adversidad y que demuestra, con el ejemplo, que los límites muchas veces son mentales.
Para él, el fútbol fue motor de recuperación y motivación en los días difíciles. Hoy, ese mismo deporte es la herramienta con la que inspira a nuevas generaciones.
En los entrenamientos trato de darles a entender que nunca hay que darse por vencidos, y en el prepartido les digo que salgan a muerte, a darlo todo. Eso ha ayudado mucho y he logrado mi objetivo poco a poco», añade con una sonrisa.
Este 15 de febrero, la FCRF une al mensaje mundial de apoyo a todos los niños y familias que luchan contra el cáncer infantil. Y lo hace recordando que detrás de cada historia difícil puede nacer un propósito que transforme vidas.